Acción política variada

 

Al comienzo de la pandemia, los formuladores de políticas de todo el mundo estaban sincronizados para flexibilizar drásticamente la política monetaria y expandir la política fiscal. Estas acciones ayudaron a prevenir una crisis financiera mundial, a pesar de los bloqueos y los problemas de salud que causaron una recesión histórica. La confluencia de una inflación muy baja y una demanda débil proporcionó una sólida justificación para las políticas monetarias expansivas.

 

A principios de este año, cuando la inflación repuntó bruscamente, fue impulsada por una inflación excepcionalmente alta en algunos sectores como la energía y el automóvil, gran parte de la cual se esperaba que se revirtiera a finales de año a medida que disminuyeran las interrupciones relacionadas con la pandemia. Los bancos centrales, con un largo historial de mantenimiento de la inflación baja y estable, podrían “observar” adecuadamente el aumento de la inflación y mantener bajas las tasas de interés para respaldar la recuperación económica.

 

Sin embargo, los riesgos de una mayor aceleración de la inflación señalada anteriormente en nuestras publicaciones globales e informes específicos de países se están materializando, con interrupciones en el suministro y una demanda elevada que duran más de lo esperado. Es probable que la inflación sea más alta durante más tiempo de lo que se pensaba anteriormente, lo que significa que las tasas reales son aún más bajas que antes, lo que implica una postura cada vez más expansiva de la política monetaria.

 

Si bien aún anticipamos que los desequilibrios entre la oferta y la demanda disminuirán el próximo año, un enfoque singular de la política monetaria en apoyar la recuperación bien puede alimentar presiones inflacionarias sustanciales y persistentes, con cierto riesgo de desanclar las expectativas de inflación. En consecuencia, en países donde las recuperaciones económicas están más avanzadas y las presiones inflacionarias más agudas, sería conveniente acelerar la normalización de la política monetaria.

 

Efectos indirectos potencialmente desafiantes

 

El desafío de abordar shocks de oferta grandes y persistentes es aún mayor para los bancos centrales de los mercados emergentes. Dado el mayor riesgo de desanclaje de las expectativas de inflación en relación con las economías avanzadas, ven la necesidad de adelantarse a las presiones inflacionarias y algunos, como Brasil y Rusia, han aumentado las tasas de interés oficiales considerablemente. Tal ajuste se produce en medio de grandes déficits de producción relacionados con COVID y podría deprimir aún más la producción y el empleo. Los mercados emergentes se enfrentan a efectos de contagio potencialmente desafiantes si las medidas restrictivas de las economías avanzadas provocan salidas de capital y presiones sobre los tipos de cambio que podrían obligarles a aplicar medidas aún más estrictas.

 

Por último, sigue existiendo una gran incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y sobre sus consecuencias económicas. Una variante que reduzca significativamente la eficacia de la vacuna podría provocar más interrupciones en la cadena de suministro y contracciones en la oferta laboral, lo que aumentaría las presiones inflacionarias, mientras que una menor demanda podría tener efectos opuestos. La fuerte caída de los precios del petróleo tras el descubrimiento de Omicron y la rápida imposición de restricciones de viaje por parte de los países es una señal de la volatilidad que se avecina.

 

En resumen, los formuladores de políticas deben calibrar cuidadosamente su respuesta a los datos entrantes. Las condiciones de inflación variables y la fortaleza de las recuperaciones entre países muestran por qué la respuesta política debe adaptarse a las circunstancias específicas de cada país, dada la incertidumbre marcadamente mayor asociada con Omicron. La comunicación clara del banco central también es clave para fomentar una recuperación global duradera.

 

Como advertimos en informes recientes como el Perspectivas de la economía mundial, una respuesta de la Fed más anticipada para amortiguar los riesgos de inflación podría generar volatilidad en el mercado y crear dificultades en otros lugares, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo. Para evitar eso, los cambios de política deben telegrafiarse bien, como ha sido el caso hasta ahora. Las economías de mercados emergentes y en desarrollo también deben prepararse para aumentos en las tasas de interés de las economías avanzadas a través de extensiones de vencimiento de la deuda cuando sea factible, reduciendo así sus necesidades de renovación, y los reguladores también deben concentrarse en limitar la acumulación de descalces de moneda en los balances.

 

Este artículo fue publicado originalmente por el Foro Económico Mundial el 10 de diciembre de 2021 y se ha vuelto a publicar de acuerdo con la Licencia pública internacional Reconocimiento-No comercial-Sin derivados 4.0 de Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí. Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen únicamente al autor y no a WorldRef.


 

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